sábado, 23 de febrero de 2013
TEQUIERO.
Cuando le veo, cuando le tengo a menos de diez putos centímetros, siento un puto zoológico dentro. De lo único que tengo ganas es de mandarlo todo a la mierda, y salir corriendo en la dirección en la que él esté. Cuando me mira, el mundo se me para, me quedo embobada mirándole, muriéndome por sus huesos. Me encanta verle sonreír y más saber que yo soy el motivo por el que sonríe. Nadie se puede imaginar lo mucho que le quiero, cuanto significa para mi en tan poco tiempo. Lo que siento con él va mucho más allá de las palabras. Puede que él nunca lo sepa, que nunca se haga a la idea de cuanto le puedo llegar a querer, que nunca llegue a imaginárselo, pero te puedo asegurar que le quiero lo suficiente como para no olvidarle nunca.
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