sábado, 23 de febrero de 2013

Eres como una droga.

Llegué a tu casa, mi corazón latía muy rápido. Estaba nerviosa, sudaba, me temblaban las piernas.. y ahí estabas tú, tan perfecto como siempre, con esa sonrisa. Me llevaste a tu habitación, tu boca recorría mi cuerpo, y tus manos desgarrándome la ropa. Era como una película, no era consciente de lo que estábamos viviendo en ese momento. Y yo en tu habitación, demasiado bonito para ser verdad, era como un sueño, del que no quería despertarme nunca, fue perfecto. Aquel día me volví adicta a tus manos recorriendo mi cuerpo, a tu boca, a tu voz suave, adicta a tus labios dulces. Adicta a eso que me das, algo imprescindible, adicta a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario