Una vez leí: “la relación perfecta consiste en hablar como mejores amigos, tontear como al principio, discutir como casados y protegerse como hermanos”.
Discutir como casados… ¿Realmente hace falta discutir? La respuesta desde mi punto de vista es doble: sí y no.
Por un lado creo que no es necesario. Se supone que cuando estás con otra persona, ésta te entiende, te apoya, te escucha… lo que no quiere decir que haya que estar de acuerdo en todo. Es obvio, y de hecho conveniente, que cada uno tenga distintas opiniones ante el mismo tema.
Pero por otro lado, en una relación las discusiones son muy importantes, porque son las que demuestran la estabilidad de ésta y las que hacen que sea más fuerte. Son las que nos hacen ver cómo estamos con nuestra pareja, y si realmente la queremos.

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